Barbara Fredrickson me enseñó que tardamos unos tres meses en aprehender un nuevo habito o hacer un cambio notable en nuestro estilo de vida.[1] Según esto me hacen falta 85 días para desarrollar el habito de levantarme temprano, de empezar con el alba la lucha diaria en pro de la causa de la Formación Afectiva y con ella seguir alimentando la liberación progresiva del sistema.
Estoy haciendo un experimento sobre Positividad, con estas bitácoras pretendo retratar mi propia vida afectiva, reconstruirla día tras día para mostrarle a mi entorno cómo es la cotidianidad de un Formador Afectivo, de alguien que ha decidido entregar su existencia a una Causa.
Ayer en lugar de escribir la bitácora me dediqué a reflexionar sobre la infidelidad, tenía unas líneas acumuladas sobre el tema y cobraron vida para recordar y comunicar el mensaje de lo nocivo que es para la Salud Afectiva tener una amante, tarde casi dos horas escribiendo ese artículo y ahora caigo en cuenta que experimenté Flujo, no fue difícil el ejercicio, disfruté de la actividad, no sentí el paso del tiempo, ejercité la habilidad de escribir, de pensar; y tuve una retroalimentación inmediata: la satisfacción de haber escrito un nuevo artículo, de estar cumpliendo con el objetivo de producir intensamente en esta temporada. De modo que fue un momento de Positividad muy poderoso porque la producción intelectual requiere concentración, atención sostenida; la recompensa emocional es la alegría, el orgullo de obtener una nueva victoria contra la postergación y la pereza.
Ayer también se limaron las asperezas con la Mincha. Como toda pareja tenemos en ocasiones diferencias, nos tensionamos, nos exasperamos; no obstante, si para algo ha servido trabaja juntos en esta Causa de la Formación Afectiva, es para aprehender a solucionar adecuadamente nuestros conflictos.
Reflexionábamos con la Mincha sobre como los conflictos entre las parejas se acentúan debido a las diferencias de género, a la naturaleza BioPsicoSocial de hombres y mujeres; desconocer esta naturaleza es una de las razones por las que en muchos casos los conflictos de pareja son tan difíciles de resolver y lo triste es que cuando no se solucionan asertivamente, los conflictos se escalan y cada nueva diferencia va deteriorando el vínculo hasta un grado de desespero tal, que la separación se hace inevitable, se llega a un punto de no retorno.
La Mincha hacia énfasis en un hecho que quiero destacar: “no basta con conocer las diferencias de género, hay que comprehenderlas, interiorizarlas y actuar en consecuencia.” También es vital cultivar y desarrollar las habilidades afectivas necesarias para resolver constructivamente los conflictos. Quizá las dos más importantes: la asertividad y la empatía.
Haber resuelto este reciente conflicto con la Mincha me devolvió la tranquilidad, tanto que dedique la tarde a divulgar con entusiasmo en los Buses de esta ruidosa ciudad. ¿Sabes? Me siento inspirado, percibo e interpreto este acto de Formar en los Buses como una acción social, política, generacional. Como Sociedad estamos atrapados en un círculo vicioso de Violencia Intrafamiliar de una magnitud alarmante, motivo por el cual no se deben escatimar esfuerzos para sensibilizar y Formar en todos los escenarios posibles; además he constatado que la mayoría de las personas son agradecidas y nos animan a seguir con la Causa, además de que nos apoyan con recursos, de hecho, muchos de los casos que hemos orientado han sido gracias a ese ejercicio. Por eso es que le tengo tanta Fe a este trabajo, porque satisface una necesidad humana, porque contribuye con la construcción de una mejora Sociedad. Además he acumulado cientos de horas hablando en público, destreza clave para divulgar este mensaje.
Después de la jornada de divulgación me esperaba otro momento de alegría. Esta vez proveniente de alguien que ya considero un amigo, una amistad en ciernes que cultivaremos asiduamente durante este año y ojalá el resto de la vida. Omar ha estado presente desde mis tiempo con El Altavoz, por allá en el 2007 (una aventura universitaria que me llevo a publicar un periódico estudiantil cuando estudiaba Derecho en la Católica). En varias ocasiones hemos intentado hacer algo y todo parece indicar que en esta oportunidad el camino se nos ha cruzado. Llegamos a un pequeño acuerdo, nosotros vamos abrirle un espacio en nuestros blogs para hacerle publicidad a su negocio y él nos ha patrocinado un paquete de folletos de los que distribuimos en los buses. Entiendo este acuerdo como una ayuda mutua y como la cuota inicial de otras futuras colaboraciones.
En conclusión, fue un día en el que cultivé Positividad en cinco de mis siete Escenarios de Interacción: en la mañana interactué con la Madre Naturaleza, Conmigo Mismo, después alimentamos la relación con la Mincha, luego me ejercite como Formador Afectivo en los Buses y al final del día estrechamos un lazo de amistad con Omar, una amistad basada en la reciprocidad.
[1] Barbara Fredrickson “Vida Positiva: Cómo superar las emociones negativas y prosperar” Bogotá, Grupo Editorial Norma, 2009.
Que bueno Andres me gustan esas expresiones tan expontaneas y sus tareas y todas estas tareas incluyendo la de tu Mincha y la Omar, mas otras tareas de otras y otros me ratifica el valor que le doy a los recursos internos sin los cuales no puede haber formadores afectivos, porque nuestra tarea se convierte entonces en un sublime acto de hipocrecía o ausente de ética.
Gracias por permitirnos leer, conocer y estudiar sus avances investigativos y sus producciones, porque las aplicaciones que hagamos en torno a la formación afectiva es lo que queda.
Hola Gilma.
La gratitud es una Emocion Positiva y eso es lo que siento cuando leo comentarios como el tuyo, porque emociona ver que hay gente allá afuera que sabe de tus luchas, motivo para seguir con ahinco narrando esta historia, porque la responsabilidad ya no es solamente con nosotros mismos sino con todo nuestro entorno, con aquellos que se conectan a nuestro mundo.
Un abrazo y seguimos conectados.
Andres