//
Estas leyendo
EL MUNDO DE LA PAREJA

¿DE DÓNDE VIENE ESTO DEL EMPAREJAMIENTO? (post # 132)

La conducta del emparejamiento tiene un componente evolutivo, psicológico, bioquímico y cultural. El día en que comprendamos como funcionan estos mecanismos, seguramente aprenderemos a disfrutar de nuestras relaciones, con los pies en la tierra y prestos a deleitarnos, sin sucumbir ante los estragos del enamoramiento.

Para comprender esto del emparejamiento es necesario preguntarse por sus raíces evolutivas, hay que indagar en la historia profunda de nuestros antepasados remotos, en esas estrategias sexuales que evolucionaron para ayudar a la especie en su “búsqueda, directa o indirecta, de una mayor eficacia reproductiva”[1].

Dichas estrategias tienen que ver con la forma como elegimos compañero. Sin embargo -señala David Buss-[2] hay elementos de esta conducta que desafían nuestra comprensión: hombres y mujeres eligen a veces una pareja que los maltrata física y psicológicamente; los esfuerzos para atraer a un compañero suelen fracasar; surgen conflictos en las parejas que producen espirales de culpa y desesperación; a pesar de sus buenas intenciones y promesas de amor eterno, la mitad de los matrimonios se divorcia.

Y si la elección y la atracción de un compañero resultan en muchas ocasiones desconcertantes, conservar el que se elige y conquista, trae consigo serias dificultades, sobre todo en un contexto tan romantizado como el nuestro, en el que no solemos ser conscientes de esa cara no tan amable de las relaciones de pareja. De hecho, “el dolor, la traición y la perdida contrastan fuertemente con los conceptos románticos habituales sobre el amor. Crecemos creyendo en el amor verdadero, en encontrar a nuestro “único” amor. Suponemos que cuando lo hagamos, nos casaremos, seremos felices y comeremos perdices. Pero la realidad rara vez coincide con nuestras creencias”[3] basta con revisar las altas tasas de divorcio, las relaciones extramatrimoniales, los ataques de celos, el uxoricidio[4], la violencia conyugal, para echar por tierra estas ilusiones creadas por esa visión tan ingenua del amor.

Y esa visión tan ingenua del amor hace que el problema se complique por el papel fundamental que precisamente desempeña el amor en la vida humana. Dice Buss[5] que los sentimientos amorosos nos hipnotizan cuando los experimentamos. La angustia del amor predomina, por encima de cualquier otro tema, en la poesía, la música, la literatura los culebrones y las novelas rosa. Como es una necesidad fisiológica, está presente en todas las culturas y se han acuñado palabras especificas para denominarlo. Su omnipresencia nos confirma que el amor hace parte de la experiencia humana y parece ser que se halla al alcance de todos.

¿Qué consecuencias trae para las personas y la sociedad en general el hecho de que ignoremos el funcionamiento de los mecanismos que nos impulsan a emparejarnos?

Al parecer, nuestra incapacidad para comprender la naturaleza real y paradójica de la pareja humana tiene un coste elevado, tanto científico como social. Desde el punto de vista científico, la falta de conocimientos deja sin respuesta algunos de los interrogantes más desconcertantes de la vida, como por qué la gente sacrifica años de su vida buscando amor y luchando por conseguir una relación. Desde el punto de vista social, nuestra ignorancia nos deja frustrados y desamparados cuando nos duele que la conducta de emparejamiento fracase[6] y aquello que inició como un idilio, termine convertido en una tortura, en no pocos casos insoportable.

Ante esta realidad cabria preguntarse: ¿Estamos condenados a sufrir por amor? ¿Será inevitable?

Indudablemente, lo primero que debemos hacer es aprender y tomar conciencia de cómo funciona esto del emparejamiento. Como bien lo señala Buss, tenemos que reconciliar el amor profundo que buscan los seres humanos con el conflicto que impregna nuestras relaciones más queridas. Tenemos que ajustar nuestros sueños a la realidad. Para comprender estas desconcertantes contradicciones, debemos mirar hacia atrás, hacia nuestros pasado evolutivo, un pasado que nos ha dejado huella tanto en la mente como en el cuerpo, tanto en nuestras estrategias de emparejamiento como en las de supervivencia.[7]

Así de importante es que aprendamos sobre este tema. Se trata ni más ni menos que de nuestra salud afectiva y la pareja puede ser una gran fuente de satisfacción o una penosa fuente de sufrimiento, como todo en la vida humana, al final sólo depende de nosotros.

¿Cuál es tu elección?

 


[1] Antonio Velez “Homo Sapiens” Villegas Editores. Bogotá, 2007

[2] David Buss ”La evolución del deseo: Estrategias del emparejamiento humano” Alianza Editorial. Madrid 2003

[3] Ibid

[4] Muerte de la mujer a manos de su marido.

[5] Op. Cit. Buss… pag 18

[6] ibidem

[7] Ibidem

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

VISITAS A ESTA CASA

  • 182,809

Escribe en la cajita tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir las novedades formativas que aqui publicamos.

Únete a otros 318 seguidores

PRODUCCIÓN MENTAL

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 318 seguidores